Casi todo el mundo pasa por Aguas Calientes y casi nadie lo mira. Se llega de noche, se duerme y se sube a Machu Picchu de madrugada.

Es una lástima, porque el pueblo tiene con qué llenar una tarde y además está en un entorno que no se parece a nada del resto del viaje: aquí ya es ceja de selva.

Qué hacer en Aguas Calientes

El pueblo, oficialmente Machupicchu Pueblo, está encajonado entre montañas muy verticales, a orillas del río Vilcanota y a unos 2.040 metros.

Esa altitud, mil metros por debajo de Cusco, explica el cambio de clima: aquí hace calor, hay humedad y llueve con frecuencia.

Se recorre entero a pie en veinte minutos, porque no hay coches: las calles son peatonales y la vía del tren cruza el centro.

Buses parked on the main road of Aguas Calientes with misty green mountains in the background.

Los baños termales

Del pueblo toma su nombre: hay aguas termales naturales a unos veinte minutos a pie cuesta arriba desde la plaza.

Son varias pozas al aire libre con agua entre templada y caliente, rodeadas de vegetación y montaña.

Funcionan bien después de un trek y también la tarde previa a la subida, para descargar piernas.

Lleva toalla y chanclas, o alquílalas en la entrada. La entrada se paga aparte y en efectivo.

El museo de sitio Manuel Chávez Ballón

Está a mitad de camino hacia la ciudadela, junto al puente Ruinas, y casi nadie lo visita.

Explica cómo se construyó Machu Picchu, qué se ha encontrado en las excavaciones y cómo se interpreta el sitio hoy.

Verlo antes de subir cambia bastante la visita: se llega sabiendo qué se está mirando.

Al lado hay un jardín botánico pequeño con orquídeas de la zona, incluido en la misma entrada.

High-angle view of the main road and river in Aguas Calientes nestled between towering Andean mountains.

Caminatas cortas desde el pueblo

El cerro Putucusi, justo enfrente, ofrece una vista lateral de Machu Picchu, aunque su acceso ha estado cerrado en distintos periodos: confirma antes de intentarlo.

El sendero al puente Ruinas sigue el río y es un paseo llano y agradable de media hora.

Y el Jardín de Mandor, a una hora caminando, lleva a una cascada en plena vegetación, con buena observación de aves.

Aquí abajo hay tucanes, colibríes y, con suerte, el gallito de las rocas, el ave nacional del Perú.

Mercado, comida y compras

El mercado artesanal ocupa la salida de la estación y es la última oportunidad de comprar textiles antes de volver.

Los precios son más altos que en Cusco, así que si algo te gustó allí, mejor comprarlo allí.

En comida hay de todo, desde pizzerías turísticas hasta sitios con cocina peruana seria; la trucha del río es lo más local.

Cena temprano si subes al amanecer: los buses empiezan sobre las cinco y media y la cola se forma antes.

Brightly lit multi-story restaurants and shops along a busy street in Aguas Calientes at night.

Cómo funciona la subida a la ciudadela

Hay dos formas: el autobús, que tarda unos veinticinco minutos por una carretera de curvas, o subir a pie por el camino de escaleras.

El camino a pie lleva entre una hora y hora y media, es exigente y sube unos 400 metros de desnivel.

El billete de bus se compra en el pueblo y conviene hacerlo la tarde antes para no perder tiempo por la mañana.

Recuerda que la entrada a Machu Picchu tiene franja horaria y circuito asignado: llega con margen.

Y deja el equipaje grande en el hotel: en la ciudadela no se permiten mochilas voluminosas.

A white decorative pedestrian bridge crossing over a rocky stream in the center of Aguas Calientes.