El quechua no es una lengua muerta. Lo hablan varios millones de personas en los Andes y, en muchas comunidades del Cusco, es la primera lengua y el castellano la segunda.
Para un viajero, aprender diez o quince palabras no es un capricho cultural: cambia por completo el trato en un mercado, en un trek o en una casa de campo.
Aquí tienes lo esencial para empezar, con las frases que de verdad se usan y cómo seguir aprendiendo si te engancha.
Frases y palabras básicas en quechua
- Allianchu: hola, ¿cómo estás?
- Allillanchu: buenos días.
- Arí: sí.
- Mana: no.
- Imaynalla: ¿qué tal?
- Yupaychani: gracias.
- Tupananchikkama: hasta luego, nos vemos.
- Ama hina kaspa: por favor.
- Imataq sutiyki: ¿cómo te llamas?
- Sutiy...: me llamo...
- Maymantataq kanki: ¿de dónde eres?
- Qamkuna: vosotros, ustedes.
- Ñoqanchik: nosotros.
- Wasi: casa.
- Mikhuna: comida.


Cómo se pronuncia
La buena noticia es que el quechua se lee prácticamente como se escribe si partes del castellano: las vocales suenan igual.
Solo hay tres vocales propias, a, i y u, aunque junto a ciertas consonantes la i suena cercana a e y la u a o.
La q es el sonido más difícil: se articula más atrás en la garganta que nuestra k, y es lo que distingue palabras enteras.
El acento cae casi siempre en la penúltima sílaba, así que en la duda basta con aplicar esa regla.
Nadie espera que lo pronuncies perfecto. Intentarlo ya es el gesto que cuenta.
Recursos para aprender
Hay diccionarios y manuales publicados por universidades peruanas, que son la base más fiable si quieres algo serio.
En el Cusco existen institutos y academias con cursos presenciales cortos, pensados justamente para quienes están de paso.
En internet encontrarás cursos gratuitos, canales de vídeo y podcasts; para empezar, lo más útil son los que trabajan pronunciación con audio real.
Las tarjetas de vocabulario funcionan bien con una lengua aglutinante como esta, donde muchas palabras se construyen añadiendo sufijos.
Practicar con hablantes
La mejor práctica está en la calle: saludar en quechua en un mercado o en una comunidad casi siempre provoca una sonrisa y una respuesta.
En los treks, muchos porteadores y arrieros son quechuahablantes y suelen disfrutar enseñando palabras nuevas.
Pregunta antes de grabar o apuntar; lo normal es que digan que sí, pero la cortesía importa.
Y no te frustres con los errores: la mayoría de hablantes agradece el intento mucho más de lo que corrige la forma.


Meterlo en la rutina
Aprende primero lo que vas a usar de verdad: saludos, gracias, por favor, números y comida.
Diez minutos al día rinden más que una sesión larga a la semana, sobre todo con la pronunciación.
Etiqueta objetos de casa con su nombre en quechua: wasi, mikhuna, yaku para el agua.
Y usa lo aprendido desde el primer día del viaje, aunque sea una sola palabra por conversación.
Por qué merece la pena
El quechua es lengua cooficial en el Perú y su vocabulario explica buena parte de la toponimia que verás: Machu Picchu, Sacsayhuamán, Wiñay Wayna.
Muchos conceptos andinos no tienen traducción exacta: ayni, la reciprocidad, o Pachamama, que es a la vez tierra y tiempo.
Entender esas palabras es entender cómo se organiza la vida en las comunidades que vas a visitar.
Y en términos prácticos: abre puertas que el castellano, en según qué pueblos, no abre.

