A Choquequirao la llaman la hermana sagrada de Machu Picchu, y la comparación se queda corta en un aspecto: es unas tres veces más extensa y recibe una fracción minúscula de sus visitantes.
La razón es sencilla. No hay tren, no hay carretera y no hay bus: se llega tras dos días de caminata bajando y subiendo el cañón del Apurímac.
Ese filtro natural explica por qué hoy sigue siendo posible recorrer una ciudadela inca prácticamente a solas.
El redescubrimiento de un conjunto inca
El sitio se levanta a unos 3.050 metros, sobre un espolón que domina el cañón, en la cordillera de Vilcabamba.
Se atribuye su construcción al periodo de Túpac Inca Yupanqui y se cree que fue uno de los últimos reductos de la resistencia inca frente a los españoles.
Solo un tercio del conjunto está excavado. El resto sigue bajo vegetación, y cada campaña arqueológica saca a la luz estructuras nuevas.
Lo más singular son los andenes de las llamas: terrazas decoradas con figuras de camélidos hechas con piedra blanca incrustada en el muro oscuro.
Es un tipo de decoración que no aparece en ningún otro sitio inca conocido, y por sí sola justifica el viaje.
El conjunto incluye además plaza ceremonial, sectores residenciales, depósitos, canales y una gran escalinata de andenes que cae hacia el río.

Cómo se llega: el trek en cifras
La ruta clásica sale de Cachora, a unas cuatro horas por carretera desde el Cusco, y son cuatro días de ida y vuelta.
El primer día se baja unos 1.500 metros hasta el río Apurímac; el segundo se suben otros 1.500 al otro lado. Esa es la parte dura.
Existe también la versión larga de ocho días, que continúa desde Choquequirao hasta Machu Picchu atravesando la cordillera.
No es un trek técnico, pero el desnivel acumulado lo convierte en uno de los más exigentes de la región: más que el Camino Inca.
A cambio, el calor del cañón hace que se sude mucho más de lo que el viajero espera de un trek andino.
La mejor época es la temporada seca, de mayo a septiembre; en lluvias el sendero se vuelve peligroso en los tramos expuestos.

Conservación y futuro del sitio
Choquequirao recibe al día una cantidad de visitantes que Machu Picchu recibe en minutos, y eso ha permitido conservarlo casi intacto.
Existe desde hace años un proyecto de teleférico que cambiaría por completo el acceso, y con él la experiencia y la presión sobre el sitio.
Mientras no exista, la caminata sigue siendo la única vía, y quien la hace encuentra una ciudadela sin colas, sin circuitos obligatorios y sin horarios.
Se recomienda ir con guía y arrieros locales: son de las comunidades de Cachora y Marampata, y el trek es su principal fuente de ingreso.
Hay campamentos básicos en el camino, con agua y espacio para tiendas, pero conviene llevarlo todo previsto desde Cusco.
Si buscas la experiencia de llegar a una ciudad inca como llegaban los exploradores del siglo pasado, hoy solo queda este sitio.
