No hay carretera que llegue a Machu Picchu. Salvo que camines varios días, el tren es la única forma de acercarse, y por eso conviene entender bien cómo funciona.
Esta guía explica desde dónde sale, qué diferencias reales hay entre servicios, cuánto equipaje admite y qué merece la pena mirar durante el trayecto.
Desde dónde sale el tren
La estación más usada es Ollantaytambo, en el Valle Sagrado, a unas dos horas por carretera desde Cusco. Es la opción más rápida y la más frecuente.
También hay salidas desde Poroy, muy cerca de Cusco, aunque este servicio no siempre opera y en temporada de lluvias suele suspenderse.
Y existe la salida desde Urubamba, cómoda si te alojas en la parte media del valle.
Todos los trenes terminan en Aguas Calientes, el pueblo al pie de la montaña, desde donde suben los autobuses a la ciudadela.
Servicios: qué diferencia hay realmente
Hay dos operadores, y cada uno tiene varias categorías. La diferencia principal no es la velocidad, porque todos tardan prácticamente lo mismo.
Lo que cambia es el confort: amplitud de asiento, ventanas panorámicas en techo, servicio de comida a bordo y, en las categorías altas, vagón mirador o música en vivo.
Los servicios de gama alta incluyen atención tipo restaurante y coche observatorio con barra, y son bastante más caros.
Los servicios estándar cubren lo esencial: asiento cómodo, ventanas amplias y un refrigerio ligero.
Para la mayoría de viajeros, el servicio intermedio con ventanas panorámicas es el mejor equilibrio entre precio y experiencia.

Equipaje: la regla que sorprende a todos
El tren limita el equipaje a un bulto de mano por pasajero, con un peso máximo que ronda los cinco kilos.
No es una recomendación: en Ollantaytambo lo comprueban antes de subir, y las maletas grandes no pasan.
La solución habitual es dejar el equipaje grande en el hotel de Cusco u Ollantaytambo, que casi todos guardan sin coste.
Lleva contigo solo lo de una noche: muda, aseo, cargador, medicación y documentos.
Documentos y horarios
El billete es nominativo y se comprueba con el pasaporte al embarcar, así que el nombre debe coincidir exactamente con el del documento.
Preséntate en la estación con al menos treinta minutos de antelación; los trenes salen puntuales y no esperan.
Reserva con antelación en temporada alta, entre junio y agosto, cuando los horarios buenos se agotan.
Y cuadra el horario del tren de vuelta con tu franja de entrada a Machu Picchu, que es el error de planificación más común.

Qué llevar en el viaje
Ropa en capas: se sale con frío del valle y se llega a Aguas Calientes con clima cálido y húmedo de ceja de selva.
Chubasquero ligero, porque llueve con frecuencia en la parte baja aunque en Cusco haga sol.
Agua, algo de comer y efectivo en soles, ya que en Aguas Calientes no todos los sitios aceptan tarjeta.
Repelente de insectos: en esta zona hay mosquitos y se notan bastante más que en la altura.
Y batería cargada o power bank, porque no todos los vagones tienen enchufes.

Qué se ve por la ventana
El trayecto sigue el río Urubamba y baja unos mil metros de altitud en poco más de hora y media.
Ese descenso se ve: la vegetación pasa de seca a densa y aparecen orquídeas, helechos y bromelias.
Si vas desde Ollantaytambo, siéntate en el lado izquierdo en el sentido de la marcha para tener el río más a la vista.
En el kilómetro 82 y en el 104 verás bajar a los caminantes del Camino Inca: es el punto donde empiezan sus rutas.
El tren no es solo transporte. Es la parte del viaje donde se entiende que Machu Picchu está entre los Andes y la Amazonía.
