En el circuito del Ausangate no hay refugios ni albergues: se duerme en tienda, entre los 4.300 y los 4.800 metros, y eso condiciona el trek entero.
Saber dónde están los campamentos, qué altura tienen y qué se ve desde cada uno ayuda a elegir itinerario y, sobre todo, a preparar el equipo correcto.
Cómo funcionan los campamentos aquí
Los campamentos del Ausangate son zonas de pastoreo cedidas por las comunidades, no instalaciones turísticas, y no tienen electricidad ni agua tratada.
Casi todos están junto a una laguna o a un arroyo de deshielo, porque el agua es lo que determina dónde se puede acampar.
El operador monta las tiendas, la carpa comedor y la letrina portátil, y las cargas las llevan arrieros con caballos o llamas.
La temperatura nocturna baja de cero todas las noches del año, y en junio y julio puede alcanzar los diez bajo cero.
Por eso lo que más importa no es la vista sino la altitud a la que duermes, que es lo que decide si descansas o pasas la noche en vela.

Los campamentos principales
Upis, alrededor de los 4.400 metros, suele ser la primera noche. Tiene aguas termales naturales al lado y una vista frontal del nevado que compensa el frío.
Pucacocha, cerca de los 4.500, es para muchos el campamento más espectacular del circuito, junto a una laguna roja con el glaciar cayendo justo enfrente.
Ausangatecocha, en torno a los 4.600 metros, queda al pie de la pared sur y es el más frío de todos, pero también el que da los mejores amaneceres.
Anantapata, sobre los 4.700, es el campamento alto que precede al paso de Palomani y el que más cuesta si no estás bien aclimatado.
Pacchanta, a unos 4.300 metros, cierra el circuito y tiene aguas termales, lo que lo convierte en el mejor sitio para la última noche.

Qué llevar para dormir bien
El saco de dormir es la pieza crítica: hace falta uno con temperatura de confort de al menos diez grados bajo cero, no de límite.
Una aislante gruesa, o dos finas superpuestas, porque el suelo a esa altura chupa el calor mucho más que el aire.
Ropa térmica exclusiva para dormir, seca y guardada aparte: meterse en el saco con la ropa del día es el error más común.
Gorro de dormir, calcetines gruesos limpios y guantes finos, porque la cabeza y los pies son por donde se pierde el calor.
Una botella de agua caliente dentro del saco media hora antes de acostarte cambia por completo la noche.
Y linterna frontal con pilas de repuesto: a partir de las seis de la tarde no hay más luz que la tuya.

Las noches y el cielo
Sin contaminación lumínica en decenas de kilómetros, el cielo del Ausangate es de los mejores del Perú para ver estrellas.
En temporada seca la Vía Láctea se ve a simple vista, y las constelaciones andinas oscuras, como la llama y el zorro, se distinguen bien.
Para fotografiarlo basta un trípode ligero, un gran angular luminoso y exposiciones de veinte a treinta segundos.
Un aviso práctico: las baterías se agotan mucho más rápido con el frío, así que guárdalas dentro del saco por la noche.
Y por respeto al sitio, todo lo que entra al campamento sale del campamento. No hay servicio de recogida de basura a 4.600 metros.
