El mercado de Písac es el más conocido del Valle Sagrado y, a diferencia de lo que suele pasar con los mercados famosos, sigue siendo también un mercado de verdad para la gente de la zona.
Ocupa la plaza principal del pueblo y las calles de alrededor, y cambia mucho según el día que se visite.
Artesanía: qué se encuentra y qué merece la pena
Los textiles son el producto estrella: mantas, chalinas, ponchos, chullos y tapices, muchos tejidos en telar de cintura por comunidades de los alrededores.
Para distinguir lo auténtico, fíjate en el reverso: en una pieza tejida a mano el dorso muestra el trabajo del hilo, mientras que en la industrial es liso y uniforme.
La alpaca real es fresca al tacto y no se calienta en la mano; si el brillo es demasiado parejo, probablemente lleve acrílico.
Hay también cerámica de Písac, con diseños geométricos de tradición local, además de bisutería en plata, instrumentos y retablos.
Y en varios puestos venden directamente las tejedoras, con su vestimenta de comunidad: ahí es donde comprar tiene más sentido.

Sabores del mercado
La zona de comida es la parte que más se pasa por alto y la más interesante para probar cocina local a precio local.
El horno de barro de Písac es famoso por sus empanadas de queso, que se hacen a la vista y se venden recién salidas.
También se encuentra choclo con queso, humitas, tamales y jugos de fruta preparados al momento.
En la sección de productos frescos aparecen decenas de variedades de papa nativa, maíz gigante del valle y granos andinos como la quinua o la kiwicha.
Y hay un pasillo de hierbas medicinales donde las vendedoras explican para qué sirve cada planta.

Cómo moverse: días, horarios y regateo
El mercado funciona todos los días, pero los domingos son el día grande, cuando bajan las comunidades de las alturas y el ambiente es máximo.
Los martes y jueves también son días fuertes de artesanía, con menos gente que el domingo.
Ve por la mañana temprano: hacia las once llegan los buses turísticos y los precios se endurecen.
El regateo es normal en artesanía y se hace con buen humor: pedir una rebaja moderada es parte del trato, insistir hasta lo absurdo no.
En comida y productos frescos no se regatea: ahí los precios son los que son.
Lleva efectivo en soles y en billetes pequeños, porque casi ningún puesto acepta tarjeta y el cambio escasea a primera hora.
Písac está a una hora de Cusco y se combina bien con el sitio arqueológico que está justo encima del pueblo, subiendo la montaña.
