Si alguien recuerda un momento concreto del Camino Inca, casi siempre es este: la subida al Paso de la Mujer Muerta, el punto más alto de la ruta, a 4.215 metros.

Se cruza en la mañana del segundo día y condiciona la percepción de todo el trek. Quien lo pasa bien, disfruta el resto; quien lo pasa mal, lo recuerda como el día duro.

De dónde viene el nombre

El nombre no tiene que ver con ninguna tragedia. En quechua se llama Warmiwañusca y describe la silueta de la montaña vista desde abajo.

El perfil del cerro recuerda a una mujer tumbada boca arriba: se distinguen la cabeza, el pecho y las piernas recortados contra el cielo.

Merece la pena mirarlo desde el campamento del primer día, en Huayllabamba, que es desde donde mejor se aprecia la figura.

Es además el paso que separa dos valles y, con ellos, dos paisajes completamente distintos.

A perspective of the Inca Trail path looking toward Machu Picchu.
A stone-paved path of the Inca Trail next to agricultural terraces with clouds in the valley.

Cómo es la subida

El ascenso arranca en Huayllabamba, a unos 3.000 metros, así que se suben del orden de 1.200 metros de desnivel en una sola mañana.

Se tarda entre tres y cinco horas según el ritmo, sobre escalones de piedra irregulares que obligan a mirar dónde se pisa.

El tramo intermedio atraviesa un bosque de queuña, y la última hora es la más exigente: terreno abierto, sin sombra y con el aire ya muy delgado.

Arriba hace frío y viento aunque el día esté soleado, así que conviene llevar una capa a mano para el momento de la parada.

Y después viene lo que muchos consideran igual de duro: una bajada de unos 600 metros por escalones largos hasta el campamento de Pacaymayo.

A winding stone trail through the lush green mountains of the Cusco region under a cloudy sky.
Steep stone steps of the original Inca Trail leading towards snow-capped Andean peaks.

Cómo afrontarlo sin sufrir

La regla principal es el ritmo: subir lento y constante, sin parar cada cien metros, es lo que mejor funciona en altura.

Respira por la nariz y sincroniza la respiración con los pasos; si no puedes mantener una conversación, vas demasiado rápido.

Bebe con frecuencia aunque no tengas sed, y come algo antes de empezar el tramo final.

Los bastones ayudan mucho, sobre todo en la bajada posterior, donde las rodillas acumulan el castigo del día.

Nadie compite: es normal que el grupo se estire y que cada uno llegue a su hora. Los guías lo tienen previsto.

Y lo más importante ocurre antes: llegar aclimatado desde Cusco marca más diferencia que cualquier entrenamiento.

Arriba, la vista compensa. Se ve el valle recorrido, el que queda por delante y, con suerte, algún cóndor aprovechando las corrientes.

Iconic panoramic view of the Machu Picchu citadel surrounded by misty mountains and clouds under a bright sky.