En el Perú la medicina tradicional no es un recuerdo del pasado: convive con la moderna. En los mercados de Cusco hay pasillos enteros de plantas medicinales, y quien las vende sabe explicar para qué sirve cada una.
El país reúne una diversidad vegetal enorme, de la costa a la Amazonía, y ese repertorio se ha ido ordenando durante siglos por transmisión oral.
Esta guía recoge las plantas que más se usan, quién las prescribe y qué conviene tener claro antes de tomar nada.
Una tradición que no se interrumpió
El conocimiento herbolario andino es anterior a los incas y sobrevivió a la colonia porque nunca dejó de practicarse en el ámbito familiar.
Su lógica no separa cuerpo y entorno: la enfermedad se entiende como un desequilibrio, y muchos tratamientos combinan planta, dieta y ritual.
Se clasifican los alimentos y las plantas en cálidos y frescos, y se prescribe buscando compensar el estado de la persona, no solo el síntoma.
Buena parte de este saber está hoy reconocido oficialmente y se investiga en universidades peruanas.


Las plantas que más vas a encontrar
Hoja de coca: la más presente en la sierra. Se toma en infusión o se masca, y se usa para la altura, la fatiga y la digestión. Es legal en Perú en su forma natural.
Muña: una menta andina de olor intenso. Se toma en infusión para molestias digestivas y también ayuda con el soroche.
Uña de gato: liana amazónica muy conocida, usada tradicionalmente como antiinflamatorio y para el sistema inmunitario.
Maca: raíz que crece por encima de los 4.000 metros, tomada como energizante y reconstituyente. Se vende en polvo y se añade a batidos.
Sangre de grado: resina roja de un árbol amazónico, aplicada sobre heridas y pequeñas lesiones de la piel.
Chanca piedra: usada tradicionalmente para las vías urinarias, como indica su nombre.
Hercampuri, matico y cola de caballo completan el repertorio habitual de cualquier puesto de mercado.


Quién las prescribe y qué precauciones tomar
La figura tradicional es el curandero o hampiq, que aprende de otro curandero durante años y combina conocimiento de plantas con una dimensión ritual.
En los mercados, las vendedoras de hierbas suelen tener un conocimiento muy sólido de usos y dosis, y es normal consultarles.
Ahora bien, conviene tenerlo claro: que una planta sea natural no significa que sea inocua ni que sustituya a un tratamiento médico.
Varias de estas plantas interactúan con medicamentos, y algunas están desaconsejadas en el embarazo o con ciertas patologías.
Si tomas medicación habitual o tienes una condición de salud, consulta con un profesional antes de probar nada.
Para el viajero, lo razonable es quedarse en lo suave y contrastado: infusión de coca o de muña para la altura, y poco más.
El mejor sitio para verlas y preguntar es el pasillo de hierbas del mercado de San Pedro, en Cusco, donde además se explica el uso de cada una.
