La propina es la duda que más nos preguntan y la que peor resuelven las guías de viaje. En Perú no es obligatoria, pero en un trek se espera, y la diferencia importa.
La confusión es lógica: un restaurante de Lima y un equipo de porteadores en los Andes funcionan con costumbres completamente distintas.
Aquí tienes a quién se le da propina, cuánto aproximadamente, en qué moneda y en qué momento. Las cifras van en rangos porque dependen del tamaño del grupo y la temporada. Revisado en agosto de 2026.
La respuesta corta
La propina es voluntaria en todo el Perú y a nadie se le niega un servicio por no dejarla.
En los treks, sin embargo, forma parte de lo que el equipo recibe además de su sueldo, y no dejarla se nota.
En las ciudades el asunto es mucho más relajado y las cantidades más pequeñas, más cerca de la costumbre europea que de la norteamericana.
Da siempre la propina en soles, no en moneda extranjera, y en billetes pequeños: el equipo reparte el dinero en el momento.
Equipos de trek: donde de verdad importa
En el Camino Inca, el Salkantay, Lares o Ausangate, el equipo suele incluir guía, guía asistente en grupos grandes, cocinero y porteadores o arrieros.
La propina se junta en grupo la última noche y se entrega en una pequeña ceremonia en la que se presenta a cada miembro por su nombre.
Lo habitual es que cada viajero aporte una cantidad parecida, que luego se reparte entre el equipo, con una parte propia para el guía y el cocinero.
Como referencia, en un trek de cuatro días los viajeros suelen aportar entre 100 y 200 soles por persona para todo el equipo, más si el grupo es pequeño.
El cocinero merece mención aparte: sacar tres platos a 4.000 metros dentro de una tienda es más difícil de lo que parece, y suele quedarse corto de propina.
Los porteadores cargan el campamento, no la buena intención. Si alguien llevó tu petate, dar la mano y un billete directamente es la forma más clara de agradecerlo.

Excursiones de un día, guías urbanos y choferes
En una excursión de día completo, entre 20 y 50 soles por viajero para el guía es un gesto normal si el día ha ido bien.
Al chofer se le da aparte y menos, entre 10 y 20 soles, al terminar la jornada.
En un city tour de medio día las cantidades bajan sin problema: nadie espera lo mismo que en un trek de varios días.
Si el guía hizo algo extra, como conseguirte un médico o resolver un problema con un boleto, es normal reconocerlo por separado.
Restaurantes, cafés y bares
En un restaurante normal, redondear o dejar en torno al 10 % es generoso y se agradece, pero no es obligatorio.
Mira la cuenta antes: los restaurantes de gama alta a veces incluyen el servicio, y en ese caso la propina extra es opcional.
En mercados y comedores populares no se acostumbra dejar propina; basta con redondear al sol más cercano.
En bares y cafeterías, lo habitual es dejar las monedas del cambio.
Hoteles, traslados y situaciones cotidianas
Al personal del hotel que sube el equipaje se le suele dar entre 5 y 10 soles, y una cantidad parecida para la limpieza al final de la estancia.
A los choferes de traslados de aeropuerto o estación se les dan unos pocos soles, sobre todo si ayudaron con las maletas.
A los taxistas no se les deja propina: el precio se acuerda antes de subir y ahí termina.
En la Montaña de Colores o en los tramos a caballo, los arrieros cobran un precio fijo pactado de antemano; un extra se agradece pero no se espera.

Reglas prácticas que lo simplifican
Saca efectivo en Cusco antes del trek. Después del kilómetro 82 no hay cajeros, y en la mayoría de zonas de trekking tampoco.
Pide billetes pequeños en el banco. Repartir un billete de 200 soles entre ocho personas a 4.000 metros no funciona.
Guarda el dinero de las propinas aparte del de gastos, en una bolsa estanca dentro de la mochila de día y no en el petate.
Si viajas en grupo, acordad la cantidad entre vosotros antes de la última noche: evita momentos incómodos.
Y da la propina en mano cuando puedas. Entregar el dinero a alguien, llamándole por su nombre, vale más que un sobre que va pasando.
Lo que importa más que el dinero
La ley peruana regula el peso que cargan los porteadores y su remuneración mínima en el Camino Inca, y las agencias serias la cumplen. Elegir una de esas aporta más que cualquier propina.
Pregunta a tu agencia cómo se reparte la propina. Una respuesta clara es buena señal; las evasivas no.
Aprender dos palabras en quechua para la última noche, como yupaychani para dar las gracias, funciona mejor que cualquier cantidad.
La propina en Perú no es un impuesto al turista: es reconocer un trabajo realmente duro, hecho en altura y muchas veces por gente de las comunidades por las que acabas de caminar.