Wiñay Wayna es el último gran conjunto arqueológico antes de Machu Picchu y, para mucha gente que hace el Camino Inca, el más impresionante de toda la ruta.

Su nombre significa en quechua siempre joven, y se atribuye a una orquídea de la zona que florece durante todo el año.

Se encuentra a unos 2.650 metros, encajado en una ladera muy empinada sobre el cañón del Urubamba, y solo se puede ver caminando: no hay acceso por carretera.

Qué se conserva

El conjunto se organiza en tres sectores unidos por escaleras: un área agrícola de andenes, un sector urbano y un espacio ceremonial.

Los andenes son lo primero que se ve y lo más fotografiado: una escalera de terrazas curvas que baja por la ladera y que aún sujeta el terreno.

La parte urbana conserva recintos de dos niveles con hornacinas trapezoidales y muros que mantienen su altura original.

Y el elemento más singular es la cadena de fuentes rituales: diez estructuras escalonadas por las que el agua sigue corriendo, alimentadas por un canal traído desde un manantial superior.

La cantería del sector ceremonial es de calidad imperial, con bloques ajustados sin mortero, lo que indica que no era un simple asentamiento de paso.

Ancient Inca agricultural terraces and stone ruins at Wiñay Wayna with a waterfall in the distance.

Para qué servía

Su función se sigue discutiendo, pero las hipótesis más aceptadas coinciden en que era mucho más que un descanso en el camino.

La combinación de andenes extensos y fuentes rituales sugiere un centro agrícola y ceremonial a la vez, quizá dedicado al culto del agua.

También se plantea que funcionara como último punto de preparación antes de entrar en Machu Picchu: un lugar donde los peregrinos se purificaban.

Su posición apoya esa lectura: está a apenas dos horas de camino del Intipunku, la puerta de entrada a la ciudadela.

El sitio se dio a conocer en los años cuarenta, bastante después que Machu Picchu, y desde entonces se ha excavado y consolidado por fases.

A male tourist taking a selfie with a smartphone at the Machu Picchu archaeological site with Huayna Picchu mountain behind him.

Cómo y cuándo se visita

Solo se llega caminando por el Camino Inca, y se visita al final del tercer día de la ruta clásica de cuatro días.

También lo ven quienes hacen el Camino Inca corto de dos días, que pasa por aquí antes de subir a la Puerta del Sol.

El campamento del tercer día está muy cerca, lo que permite verlo con calma al atardecer, cuando el grupo ya ha llegado y no queda nadie más.

Esa es, de hecho, la mejor hora: con la luz baja los andenes se marcan y el sitio suele quedar vacío.

Dedícale al menos una hora. Es el conjunto que mejor permite entender la arquitectura inca antes de llegar a Machu Picchu, donde la multitud dificulta observar con detalle.

Y no te saltes la parte alta: la vista del cañón desde el sector ceremonial es de las mejores de todo el recorrido.

A llama standing on a stone path along the Inca Trail near Wiñay Wayna with mountains in the background.